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Manual de equilibrismo

equilibrista

antes de cada función le rezaba al coraje:
la gravedad no es caída sino atracción

una vez arriba se encomendaba a los santos
cerraba los ojos ponía un pie en la cuerda
quedaba suspendido en el aire callado
empezaba a caminar por la delgada nada

parecía un gato sobre una mosca en vuelo:
gran altura gran estilo gran velocidad

velocidad con que caía cada noche
atraído como la fruta de newton

hablaba y caía atraído el poeta
víctima de un cálculo elemental


equilibrista dos

durante cierto tiempo el circo fue un suceso
cada noche un poeta volaba al vacío

toda una bella contribución a la física

el ejercicio abría el llanto en los niños
a los adultos hundía en consternación

el faquir quedó sin empleo


equilibrista tres (el regreso)

después del espectáculo
el artista del aire junta sus huesitos
se pone los postizos la memoria
hace el amor toca el piano
trabaja en la oficina

dicho de otro modo
después del espectáculo
el experto en abismos reanuda
su pacto con la vida

pero figúrese usted el infinito espacio
así como los ilimitados modos de caída
y sabrá porqué siempre arrincona sombras
acaricia su costado soñador
tuerce la lengua se despeina y
olvidado de sí mismo
empieza de nuevo
a caer


entrenamiento

cuarenta y cinco horas por día entrenaba para ganarle a la muerte
según un maestro chino luchaba con sus ancestros
según un filósofo americano practicaba la retórica del espejo

para unos era bruce lee peleando con el dragón
para otros un boxeador en un cuadrilátero vacío

distintas definiciones para el mismo hombre que
más rápido que supermán lanzaba trompadas
al aire patadas voladoras a la luz

ni las moscas se le acercaban cuando entrenaba
cuarenta y cinco horas por día
enfrentado a su sombra


trabajos para olvidar

1
alguien dijo que la poesía es la sombra de la memoria
pues bien, a mí ya no me queda ni un recuerdo
vivo al día, como quien dice,
a lo sumo tengo un mañana

trabajo arduo el mío
lleva días darle al pasado su merecido
noches forjarse una memoria de lo inmemorial

2
me esfuerzo como un burro para olvidar
no puedo darle ventajas al ayer
tengo que ser un poco arqueólogo
otro poco asesino
para borrarle el rastro
eliminarlo

3
con el tiempo me desprendí del pasado
para mí la historia se acabó
solo quedan unos papeles ajados
viejas cartas que me ocupé de borrar
un atardecer cuya geografía confundo
un perfume a veces incienso otras jazmín
voces y colores que mezclo y descompongo
rostros en fotografías que cubro con papel glacé

me queda un sol al que muevo el horizonte
varios muertos a los que renuevo la flor


walt whitman duerme despierta tiembla

“Los estadounidenses son la nacionalidad que hace
el amor con más frecuencia y con más personas.”
27/11/01 Agencia Reuters - Wellington, Estados Unidos

walt whitman dormía con bondad
soñaba dulcísimo
amanecía con ojos llenos de cariño
como un recién nacido
abría sus manitas en gesto de abrazar

tenía una cama a orillas del hudson
pequeña pero ancha como un país

una tienda de felicidad y amor
el lecho donde walt descansaba
sus huesitos solitarios
congregando en su boca a una multitud

¡ah dear father!
viejo maestro del coraje
al final donde tus manos plantaron una flor
pusieron una placa in memorian
un pajarito a cuerda para velar tu sueño
y se acabó lo que se daba
adiós a tu reino de felicidad

¿estarás llorando en tu camita viejo walt
con la barba hacia el nunca más?

¿dónde andará mendiga tu tristeza
ahora y siempre que a tu buen hermano
le crece más abajo el corazón?


pensamiento perro

me tiene arrinconado
ladra con furor
amenaza con dientes de acero
lanza miradas más fieras que la muerte
su aliento en mi rostro es pura fiebre

abro bien los ojos para eludirlo
pero estoy rodeado
su cuerpo cubre cada flanco
en un salto cortaría mi huida
aquí no hay arma ni karate que valgan

¡maldito perro!
en este cepo paso los días
esperando la hora en que empieces
a morder tu cola


“desanudar los verbos
desanudar las entrañas
decir lo que no tiene nombre”
Jorge Eduardo Eielson



autopsia

en el hemisferio izquierdo un golpe de vacío
donde el encéfalo nada

apenas un fulgor antiguo en los ojos
en la boca un turbión de palabras (mudas)

en la tráquea un nido de pájaros
sus chillidos persistentes

en las extremidades una enredadera florecida
en el sexo una mujer tatuada
en el corazón escrito:
“el pluricardio estállame
enmuértome amurado
de pura pena padecer”


epitafio para gregorio samsa

gregorio samsa vivía a una puerta de la vida, pero el mundo le quedaba chico, no cabía en su ternura, por lo que un día echó cien vueltas de llave, puso la palabra nunca en la mirilla, apretó los dientes y, como un artista del hambre, decidió a partir de entonces comer y beber de su silencio en soledad
pobre gregorio, se le fue achicando el corazón hasta que dio las tres el reloj de sus días, le crecieron alas en la lengua y echó a volar por cuatro vientos, lloviendo durante siglos su lamentación sobre el vasto mundo, su amorcito aún desorientado por tanto horror donde yacen sus huesos